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Columna Vertebral Medellín

Guía de la fisioterapeuta

Hernia discal lumbar: por qué duele y qué hacer antes de pensar en cirugía

Si la resonancia dice «hernia» y sientes que tu vida se detuvo, esta guía es para ti. Te explico qué es, qué significa de verdad esa imagen y por dónde se empieza.

Qué es una hernia discal, en palabras sencillas

Entre cada vértebra hay un disco: una almohadilla con un centro gelatinoso y un anillo externo más firme. Con los años, o por cargas repetidas, ese anillo se agrieta y el centro se corre hacia afuera. Eso es una hernia. Según hacia dónde se corra, puede quedarse en la espalda o rozar el nervio que baja por la pierna.

Lo primero que necesitas saber es que la hernia es un hallazgo de imagen, no un diagnóstico de dolor. En la revisión más citada sobre esto (Brinjikji y colaboradores, American Journal of Neuroradiology, 2015) revisaron 33 estudios y más de 3.100 personas sin ningún dolor de espalda: la mitad de las que tenían 40 años presentaba algún abombamiento discal y no lo sabía. La imagen cuenta cómo está tu disco. No cuenta cuánto te duele ni qué puedes hacer.

Entonces, ¿por qué me duele?

Cuando el disco roza una raíz nerviosa, el nervio se irrita y el dolor baja por la nalga y la pierna con hormigueo, quemazón o calambres. Eso es la ciática, y sí duele de verdad.

Pero cuando el dolor lleva meses hay algo más en juego: el sistema nervioso aprende a proteger la zona. Baja el umbral, y movimientos que antes eran normales ahora disparan dolor. Es como una alarma de casa que se queda encendida por cualquier movimiento. A eso me refiero cuando digo que el dolor no está solo en tu columna.

Por eso dos personas con la misma resonancia viven cosas opuestas: una trabaja sin problema y la otra no puede agacharse. La diferencia no está en el tamaño de la hernia: está en cómo su sistema nervioso interpreta lo que recibe.

Qué ayuda de verdad

  • Moverte, dosificado. El reposo prolongado debilita la zona y aumenta la sensibilidad al dolor. Lo que recupera no es la quietud: es el movimiento progresivo.
  • Entender tu dolor. Saber por qué duele baja el miedo, y el miedo es parte del problema: cuando le temes a un movimiento, tu cuerpo lo protege tensando más.
  • Recuperar el patrón postural y la respiración (RPG). La mayoría de las hernias lumbares convive con una hiperlordosis y un diafragma que no acompaña.
  • Volver a cargar por etapas. Sentarte, caminar, agacharte y levantar peso se recuperan con una progresión acordada, no por prueba y error.
  • Dormir y bajar el estrés. El sueño corto y el estrés sostenido mantienen la alarma encendida, por muy bien que hagas los ejercicios.

Qué conviene dejar de hacer

  • Esperar a que pase solo durante meses sin cambiar nada.
  • Reposo en cama por semanas: hoy se sabe que va en contra de la recuperación.
  • Dejar de moverte por miedo a «romperte más»: un disco no se rompe por moverte con criterio.
  • Copiar ejercicios de internet sin saber si son para tu caso; hay movimientos que al principio conviene evitar.
  • Tomar la decisión quirúrgica con la sola imagen y sin un examen clínico completo. La cirugía tiene su lugar y lo define tu médico tratante con tu historia y tu evolución en la mano, no con una foto.

Señales de urgencia

Cuándo no esperar y buscar atención de urgencia

Hay señales que no se manejan por WhatsApp ni con ejercicios. Si aparece alguna de estas, acude hoy mismo a urgencias:

  • Pérdida de fuerza que avanza en la pierna o el pie (se te tropieza el pie al caminar).
  • Adormecimiento en la zona que toca el sillín de la bicicleta: entre las piernas y los genitales.
  • Dificultad o pérdida de control para orinar o para retener la orina.
  • Dolor que apareció después de un golpe fuerte o una caída.
  • Fiebre, pérdida de peso sin explicación o antecedentes de cáncer.
  • Dolor que te despierta cada noche y no cede en ninguna posición.

Son señales poco frecuentes, pero cuando están presentes el tiempo importa y se estudian en urgencias.

Preguntas que me hacen sobre esto

¿Una hernia discal se cura sola?

Muchas personas mejoran sin cirugía en semanas o meses, y en algunos casos el disco se reabsorbe parcialmente. Lo que decide tu recuperación no es solo el disco: pesa cuánto te mueves, cuánto descansas y cuánto miedo le tienes al movimiento.

¿Puedo hacer ejercicio con una hernia discal?

Casi siempre sí, con dosificación. No es cuestión de dejar de hacer ejercicio, sino de ajustar qué, cuánto y en qué orden. Al principio se evitan las cargas que comprimen la zona y se avanza desde ahí.

¿La resonancia dice cuánto me va a doler?

No. La imagen muestra la estructura del disco, no la intensidad de tu dolor. Hay hernias grandes que duelen poco y hernias pequeñas que duelen mucho, porque el dolor depende también de cómo está tu sistema nervioso.

¿Esto reemplaza a mi médico tratante?

No. Mi trabajo es la parte funcional: el movimiento, el manejo del dolor y la educación para que entiendas lo que te pasa. El diagnóstico, las imágenes y la decisión quirúrgica son de tu médico tratante.

¿Atiendes pacientes fuera de Medellín?

Sí. La valoración y las sesiones son virtuales: atiendo desde Medellín para cualquier país, en español o en inglés.

Contenido educativo

Escrito y revisado por Juliana Lopera Isaza . Fisioterapeuta especializada en columna vertebral, RPG y neurociencia del dolor.

Esta guía es información educativa y no reemplaza la valoración ni el diagnóstico de tu médico tratante. La decisión sobre exámenes y cirugía siempre es suya.

Si llevas meses así, empecemos por entender tu caso

En la valoración reviso tu historia, tu imagen y cómo te mueves, y te digo con franqueza si puedo ayudarte.

Evaluación personalizada para entender qué está pasando realmente en tu cuerpo.